Un mundo de ruido y de poco silencio

En este mundo todo suena y hace ruido. Sus luces son destellantes. Todo, cualquier cosa quiere llamar tu atención.
Nada pasa desapercibido. Incluso las personas realzan sus voces para ser escuchadas. Porque su opinión importa.
Todo cuesta. Todo tiene valor. Todo es importante.
Nada se deja... pasar.
En este mundo se anda rápido porque el tiempo vale oro y un minuto perdido puede perseguirte el resto de la vida.
En este mundo no se lee más de 50 palabras, porque lo que no está escrito en formato tuit es una bazofia. Seguramente este texto lo sea.
En este mundo las películas se ven en casa. Mientras cocinas, mientras cenas, mientras ves el móvil, mientras hablas. Porque vale más un multitasking que centrarse en una sola. El cine es para parados. Jubilados.
En este mundo el silencio casi no existe. Es un secreto que muy pocos saben guardar.
Todos lo convocan pero prefieren no mirarle a los ojos ya que el silencio es un abismo para el que pocos en este mundo están preparados.
En el silencio se esconde la paz. Esa paz que tanto se ansía y que cuando la tienes delante no la quieres porque piensas que es aburrida
ya que no tiene ni luces, ni ruido. Es solo ella. Sin nada más. Y qué decir de otorgarle un mísero minuto.
Un minuto de silencio y a cuantos le hace resonar a una eternidad.
Pues bien. A mí este silencio me da la vida. Y echo de menos el escuchar un sin sonido.
El vino caer en forma de ola de Kanagawa en copa de cristal para después aposentarse, Una cena con olor a verano. Una luz cálida de atardecer tardío. La brisa acariciando la noche.
Demos un respiro al mundo. Y cállate.











